Cartas católicas
Primera epístola de san Pedro
Inocencia; obediencia; paciencia
1Despojándoos, pues, de toda malicia y todo dolo, e hipocresía, y envidias y todas detracciones; 2cual recién nacidos niños, la racional, indolosa leche ansiad; a fin de que en ella crezcáis en salud; 3si ya es que gustasteis que bueno, el Señor. 4Al que aproximándoos, a piedra viviente, por hombres, en verdad, desechada, pero, ante Dios, escogida, preciosa, 5también vosotros mismos, como piedras vivientes edificaos sobre ella, casa espiritual, en sacerdocio santo, a ofrecer espirituales hostias, aceptas a Dios por Jesucristo. 6Por lo cual se contiene en la escritura: Is. 28,16. He aquí pongo en Sión piedra angular, escogida, preciosa; y el que cree en ella, no será confundido, no; 7A vosotros, pues, la honra, a los creyentes; a los desobedientes, empero, piedra que desecharon los edificantes; ésta ha sido hecha en cabeza de ángulo; 8y piedra de tropiezo y peña de escándalo; los que tropiezan, a la palabra desobedeciendo; para lo cual también han sido puestos.a 9Pero vosotros, linaje escogido, regio sacerdocio, gente santa, pueblo de adquisiciónb; para que las virtudes anunciéis del que os ha llamado de tinieblas a su maravillosa luz; 10los, un día, no pueblo; ahora empero, pueblo de Dios; los no compadecidos; ahora, empero, compadecidos. 11Amados, exhorto a que, como advenedizos y peregrinos os abstengáis de los carnales apetitos; los cuales militan contra el alma; 12vuestra conversación entre las gentes teniendo hermosa; a fin de que, en lo que murmuran de vosotros como malobrantes, por las hermosas obras, contemplando, glorifiquen a Dios en día de visitación.c 13Someteos, pues, a toda humana criaturad, por el Señor; sea a rey, como a descollante; 14sea a presidentes, como por él enviados para vindicta de malobrantes, y alabanza de bienobrantes; 15pues así es la voluntad de Dios: que, bien obrando, acalléis la de los insensatos hombres ignorancia; 16como libres, y no, como por velo teniendo de la malicia, la libertade, sino como siervos de Dios. 17A todos honrad; la fraternidad amad; a Dios temed; al rey honrad. 18Los siervos sometidos en todo temor a los amos; no sólo a los buenos y clementes, sino también a los torcidos. 19Que esto, graciaf: si por conciencia de Dios, sobrelleva alguno penas, sufriendo injustamente. 20Pues, ¿qué gloria, si, pecando, también abofeteados sufrís? Empero, si, bien obrando y padeciendo, sufrís, esto, gracia ante Dios. 21Pues para esto habéis sido llamados; porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos dechado para que siguierais sus huellas; 22quien pecado no hizo, ni se halló dolo en su boca; 23quien, siendo ultrajado, no a su vez ultrajaba; padeciendo, no conminaba; y entregábase al que juzga justamente; 24quien los pecados nuestros el mismo llevó, en su cuerpo, sobre el leño; para que, a los pecados muriendo, a la justicia viviésemos; con cuyas llagas habéis sido sanados. 25Pues erais como ovejas errantes; pero os convertisteis ahora al pastor y guarda de vuestras almas.
- a8Para obedecer a la palabra.
- b9Pueblo hecho para adquirirle, poseerle Dios.
- c12En día que Dios los visite, les abra los ojos.
- d13A todo hombre cualquiera que fuere.
- e16Y no teniendo, usando la libertad como velo = por velo y pretexto.
- f19Agradable a Dios.