Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Profetas

Ageo

2

El segundo templo, más glorioso que el primero; bendición de Dios; restitución de Israel.

1El veinticuatro del mes sexto, el segundo año bajo Darío, el rey.

2El mes el séptimo, el veintiuno del mes, habló el Señor en mano de Ageo, el profeta, diciendo: 3«Di ahora a Zorobabel de Salatiel, de la tribu de Judá, y a Jesús el de Josedec, el sacerdote, el grande, y a todas las reliquias del pueblo, diciendo: 4¿Quién de vosotros es el que ha visto esta casa en su gloria la anterior?

¿Y cómo vosotros la veis ahora?

Tal como no existe a faz vuestra.

5Y ahora esfuérzate, Zorobabel, dice el Señor, y esfuérzate Jesús, el de Josedec el sacerdote el grande; y esfuércese todo el pueblo de la tierra, dice el Señor; puesto que con vosotros yo soy, dice el Señor, el Omnipotente: «Todavía una vez yo moveré el cielo, y la tierra, y la mar y la seca; 678y estremeceré todas las gentes; y vendrá lo selectoa de todas las gentes, y llenaré esta casa de gloria», dice el Señor omnipotente.

9Mía la plata, y mío el oro, dice el Señor Omnipotente.

10Por esto grande será la gloria de esta casa, la última sobre la primera, dice el Señor Omnipotente; y en este lugar daré paz del alma en lucro a todo el que laborare en suscitar este templo.

11El veinticuatro del nono mes, del segundo año, bajo Darío, fue hecha la palabra del Señor a Ageo, el profeta, diciendo:

12Esto dice el Señor Omnipotente: «Pregunta ahora a los sacerdotes de la ley, diciendo: 13«Si tomare un hombre carne santa en la extremidad de su vestidura; y tocare la extremidad de su vestidura pan, o cocimiento o vino, o aceite a toda vianda ¿si será santificada?» Y respondieron los sacerdotes y dijeron: «No.»

14Y dijo Ageo: «Si tocare un manchado impuro de alma todo esto ¿si se manchará?» Y respondieron los sacerdotes y dijeron: «Se manchará.»

15Y respondió Ageo y dijo: «Así este pueblo, y así esta gente a faz mía, dice el Señor; y así todas las obras de sus manos; y quien se llegare allí, se manchará, por causa de sus dones, los matutinos; se dolerán a vista de sus trabajos; y habéis odiado a los reprensores.

16Y ahora poned ya en vuestros corazones, desde este día y en adelante, antes de poner piedra sobre piedra en el templo del Señor, quiénes erais, 17cuando arrojabais en cajón de cebada, veinte medidas; y se hacían de cebada diez medidas, y entrabais al lagar a sacar cincuenta ánforas, y se hacían veinte.

18Os percutí en esterilidad, y en aire malsano y en granizo, todas las obras de vuestras manos, y no os volvisteis a mí, dice el Señor.

19Someted ya vuestros corazones, desde este día y después, desde el veinticuatro del nono mes, y desde el día que se ha fundamentado el templo del Señor; poned en vuestros corazones 20si se conocerá en la era; y si todavía la vid, y la higuera, y el granado y los leños de la oliva, que no llevan fruto; desde este día bendeciré.

21Y fue hecha la palabra del Señor por segunda vez a Ageo, el profeta, el veinticuatro del mes, diciendo:

22«Di a Zorobabel, el de Salatiel, de tribu de Judá, diciendo: «Yo muevo el cielo, y la tierra, y la mar y la seca; 23y trastornaré los tronos de los reyes; y exterminaré la fuerza de los reyes de las gentes; y trastornaré carros y cabalgadores, y bajarán caballos y cabalgadores de ellos, cada cual en espada contra su hermano.

24En aquel día, dice el Señor Omnipotente, te tornaré Zorobabel, el de Salatiel, mi siervo, dice el Señor y te pondré como sellob, por cuanto te he elegido», dice el Señor Omnipotente.

  1. a8V.: «El deseado.»
  2. b24Mío, representación mía. Zorobabel, del linaje de David, representa a su vez a éste.