Pentateuco
Deuteronomio
Leyes sobre cadáveres; cautivos; primogénitos; hijos incorregibles.
1Y, si se hallare un occiso en la tierra que el Señor, tu Dios, te da a poseer, caído en el campo; y no saben quien le hirió; 2saldrán tus ancianos y tus jueces, y medirán hasta las ciudades las en contorno del occiso; 3y será: la ciudad la próxima al occiso —tomarán los ancianos de aquella ciudad una becerra de las vacas, que no ha trabajado, y que no ha arrastrado yugo; 4y bajarán los ancianos de aquella ciudad la becerra a quebrada áspera, que no ha sido trabajada ni sembrada, y desnucarán la becerra en la quebrada. 5Y se llegarán los sacerdotes, los levitas, pues los ha elegido el Señor, tu Dios, para servirle y bendecir en su nombre; y en boca de ellos estará toda contradicción y toda llaga. 6Y todos los ancianos de aquella ciudad, los cercanos al occiso, lavarán sus manos sobre la cabeza de la becerra la desnucada en la quebrada; 7y, respondiendo, dirán: «Nuestras manos no han derramado esta sangre y nuestros ojos no han visto. 8Propicio sé a tu pueblo Israel que has redimido, Señor; para que no haya sangre inocente en tu pueblo Israel»; y perdonaráseles la sangre. 9Pero tú quitarás la sangre inocente de en medio de ti, si hicieres lo bello y lo grato ante el Señor, tu Dios.
10Y, si, saliendo a guerra contra tus enemigos y los entregare el Señor, tu Dios, en tus manos, y repartieres su botín; 11y vieres en el botín una mujer hermosa de figura y la deseares, te la tomarás por mujer; 12y la traerás a tu casa; y raerá su cabeza y cortará sus uñasa; 13y se quitará las vestiduras del cautiverio, y sentaráse en su casa y llorará a su padre y su madre de un mes días, y después de esto, entrarás a ella y habitarás con ella, y será tu mujer. 14Y será: si no la quisieres, la despedirás libre, y en venta no la venderás por dinero; no la envilecerás, por cuanto la has humillado. 15Y, si un hombre tuviere dos mujeres; una de ellas amada, y una de ellas aborrecida; y le parieren hijos la amada y la aborrecida, y fuere hijo primogénito el de la aborrecida, 16será: el día que repartiere a sus hijos sus bienes, no podrá primogenitar al hijo de la amada, desentendiéndose del hijo de la aborrecida al primogénito; 17sino que al primogénito hijo de la aborrecida reconocerá, dándole el dobleb de todo lo que se le hallare; porque éste es el principio de sus hijos, y a él corresponde la primogenitura.
18Y, si alguno tuviere hijo desobediente y rebelde, que no oyere voz de padre y voz de madre, y le corrigieren, y no le escuchare; 19le cogerán su padre y su madre y le llevarán a los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar; 20y dirá a los varones de su ciudad: «Este hijo nuestro desobedece y se rebela; no escucha nuestra voz; glotoneando borrachea»; 21y le apedrearán los varones de su ciudad con piedras, y morirá; y arrancarán lo malo de entre vosotros, y los demás, oyendo temerán.
22Y, si hubiere en alguno pecado: juicio de muerte, y muriere y le colgares en leño; 23no pernoctará su cuerpo en el leño, sino que, con sepultura, le sepultarás en aquel día, porque maldito de Dios todo colgado en leño; y no mancillarás la tierra que el Señor, tu Dios, te da en posesión.
- a12Señales de luto.
- b17La parte de dos hijos.