Pentateuco
Números
Emolumentos y deberes del sacerdocio
1Y dijo el Señor a Aarón, diciendo: «Tú y tus hijos y la casa de tu padre contigo llevaréis las primiciasa del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis los pecados de vuestro sacerdocio:
2y tus hermanos, la tribu de Leví, la gente de tu padre trae a ti, hijos contigob delante del tabernáculo del testimonio.
3Y guardarán tus guardas y las guardas del tabernáculo; sólo que a los vasos sacros y altar no se allegarán, para que no mueran y éstos y vosotros;c 4y se asociarán a ti guardarán las guardas del tabernáculo del testimonio, según todos los ministerios del tabernáculo; y ningún extraño se llegará a vosotros.
5Y guardarán las guardas del santuario y las guardas del altar; y no habrá ya ira sobre los hijos de Israel.
6Y yo he tomado vuestros hermanos, los levitas, de en medio de los hijos de Israel: don donado al Señor, a ministrar los ministerios del tabernáculo del testimonio.
7Y tú y tus hijos contigo observaréis vuestro sacerdocio, según todo el rito del altar y lo de adentro del velo; y el ministrar los ministerios, don del sacerdocio vuestro; y el extraño que se llegare, morirá».
8Y habló el Señor a Aarón: «Empero he aquí os he dado la guarda de mis primicias de todo lo consagrado a mí por los hijos de Israel, y te las he dado en don, y a tus hijos después de ti: ley sempiterna.
9Y esto será para vosotros de lo sacro consagrado de los holocaustos, de todas las ofrendas de ellos, y de todas sus hostias, y de toda iniquidad de ellos y de todos los pecados de ellos, cuanto me pagaren: como cosa santa de santas, tuyo será y de tus hijos.
10En el santo de los santos lo comeréis; todo lo masculino lo comerá; sagrado te será.
11Y esto será vuestro de las primicias de ellos, de todas las ofrendas de los hijos de Israel: a ti lo he dado y a tus hijos y a tus hijas contigo: ley sempiterna; todo puro en tu casa lo comerá.
12Toda la flor del aceite, y toda la flor del vino y del trigo; las primiciasd de lo que dieren a Señor, a ti lo he dado;
13los primeros frutos todos cuantos en su tierra, cuantos trajeren a Señor, tuyos serán; todo puro en tu casa los comerá;
14todo votado en Israel; tuyo será.
15Todo lo que abriere vulva, de toda carne, cuanto ofrecen a Señor; de hombre a bestia, tuyo será; empero con rescate rescatado será lo primogénito de los hombres; y lo primogénito de las bestias las impuras rescatarás.
16Y el rescate de ello, desde un mes: su precio, cinco siclos, según el siclo del santuario: de veinte óbolos es.
17Pero lo primogénito de vacas, y lo primogénito de ovejas y lo primogénito de cabras, no rescatarás: sagrado es: su sangre rociarás sobre el altar; y su grosura quemarás: holocausto, en olor de suavidad, a Señor.
18Y la carne será tuya; como el pecho de la agitación y como la espaldilla la derecha, tuyos serán.
19Toda ofrenda del santuario, cuando ofrecieren los hijos de Israel a Señor, a ti he dado, y a tus hijos y a tus hijas contigo: ley sempiterna; pacto de sale sempiterna es para ti y tu simiente después de ti».
20Y habló Señor a Aarón: «En la tierra de ellos nada poseerás, y no tendrás parte entre ellos, porque yo, tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
21Y a los hijos de Leví he aquí dado todos los diezmos en Israel, en posesión, por sus ministerios, los que ellos ministran en el tabernáculo del testimonio; 22y no se llegarán ya los hijos de Israel al tabernáculo del testimonio, para que no lleven pecado y mueran; 23y ministrará el levita el ministerio del tabernáculo del testimonio; y ellos llevarán los pecados de ellos: ley sempiterna por sus generaciones; y en medio de los hijos de Israel no poseerán posesión.
24Porque los diezmos de los hijos de Israel, cuantos ofrecieren a Señor, dádiva he dado a los levitas en heredad; por esto les he dicho: «En medio de los hijos de Israel no poseeréis posesión».
25Y habló Señor a Moisés, diciendo:
26«Y a los levitas hablarás y les dirás: «Si tomareis de los hijos de Israel el diezmo, que os he dado de ellos, en heredad ofrendaréis vosotros de él: ofrenda al Señor, el diezmo del diezmo; 27y se os contará vuestra ofrenda como trigo de la era y como ofrenda del lagar.
28Así ofrendaréis también vosotros, de todos los diezmos que recibiereis de los hijos de Israel, daréis también de ellos ofrenda a Señor, a Aarón el sacerdote; 29de todas vuestras dádivas ofrendaréis ofrenda a Señor, de todas las primicias lo sacro de ellas.
30Y les dirás: «Cuando ofrendareis las primicias de ellas, se os contará, levitas, como fruto de la era y como fruto del lagar;
31y lo comeréis en todo lugar, vosotros y vuestras casas, pues remuneración es ésta para vosotros por vuestro ministerio en el tabernáculo del testimonio, 32y no llevaréis por esto, pecado, cuandof hubiereis ofrendado las primicias de ellos; y lo sacro de los hijos de Israel no contaminaréis para que no muráis».
- a1H. «Pecados».
- b2Estarán.
- c3Por permitirles allegarse, tocarlos, ministrar con ellos al altar.
- d12Lo mejor.
- e19Perpetuo; la sal es símbolo de la perpetuidad, porque conserva la carne.
- f32Si.