Cartas de san Pablo
Primera epístola a los Corintios
Excelencia de la caridad
1Si las lenguas de los hombres yo hablara y de los ángeles, pero caridad no tengo, he sido hecho bronce retumbante o címbalo estrepitoso. 2Y, si tengo profecía, y supiere los misterios todos y toda ciencia; y, si tengo toda la fe, hasta montes trasladar, pero caridad no tengo, nada soy. 3Y, si diere de comer con todos mis bienes; y si entregare mi cuerpo a ser quemado, pero caridad no tengo, nada aprovecho. 4La caridad longánima es, bondadosa es; la caridad no cela, no se jacta, no se infla; 5no avergüenza; no busca lo suyo; no se irrita; no piensa lo malo; 6no se goza en la injusticia; goza, empero, con la verdad; 7todo sufre, todo cree, todo espera; todo soporta. 8La caridad jamás caea; pero, sean profecías, anularánse; sean lenguas, cesarán, sea ciencia, anularáse. 9Pues en parteb conocemos y en parte profetizamos; 10pero, cuando viniere lo perfecto, lo en parte se anulará. 11Cuando yo era párvulo, hablaba, como párvulo; sentía, como párvulo; pensaba, como párvulo; cuando me he hecho hombre, he anulado lo del párvulo. 12Pues vemos ahora como por espejo, en enigma; pero entonces, faz a faz; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré así como también he sido conocido. 13Y ahora queda fe, esperanza, caridad: estas tres cosas; pero la mayor de éstas, la caridad.
- a8Cesa, muere.
- b9Por parte, sólo parcialmente.