Apocalipsis
Apocalipsis de san Juan
1Y al ángel de la de Sardis iglesia escribe: «Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y los siete astrosa: «Sé tus obras: que nombre tienes de que vives, y muerto estás. 2Sé vigilante, y confirma lo demás que hubiera tenido que morir; que no he hallado tus obras llenas a faz de mi Dios. 3Recuerda, pues, cómo has recibidob y oído, y guarda, y arrepiéntete. Si, pues, no velares, llegaré a ti como ladrón, y no conocerás, no, en que hora llegaré a ti. 4Empero, tienes unos pocos nombresc en Sardis, que no han contaminado sus vestiduras; y caminarán conmigo en albas, porque dignos son. 5El que venciere así envolveráse en vestiduras albas; y no borraré, no, su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre a faz de mi Padre y a faz de sus ángeles. 6Quien tiene oreja, escuchelo que el Espíritu dice a las iglesias».
7Y al ángel de la de Filadelfia iglesia escribe: «Esto dice el Santo, el Verdadero; el que tiene la llave de Davidd; el que abre y nadie cerrará; y que cierra y nadie abre: 8Sé tus obras. He aquí he dado a faz de ti puerta abiertae, que nadie puede cerrarla; porque poca tienes fuerza, yf has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9He aquí daré de la sinagoga de satanás, de los que se dicen judíos ser, y no son, sino que mienten; he aquí haréles que se llegueng y adoren a faz de tus pies, y conozcan que yo te he amado. 10Porque has guardado la palabra de mi paciencia, también yo te guardaré de la hora de la tentación la que ha de venir sobre el orbe entero, a tentar a los que habitan sobre la tierra. 11Vengo pronto; conserva, lo que tienes, para que nadie tome tu corona. 12El que venciere, haréle columna en el templo de mi Dios; y fuera no saldrá, no, ya; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios: la nueva Jerusalén, la que desciende del cielo, desde mi Dios; y mi nombre el nuevo.h 13Quien tiene oreja, escuche lo que el Espíritu dice a las iglesias».
14Y al ángel de la de Laodicea iglesia escribe: «Esto dice el Amén, el testigo el fiel y verdadero, el principio de la criatura de Dios: 15«Sé tus obras: que ni frío eres ni cálido. Ojalá frío fueras o cálido. 16Así, porque tibio eres, y ni cálido ni frío, he de vomitarte de mi boca.i 17Porque dices: que «rico soy y estoy enriquecido y de nada necesidad tengo»; y no sabes que tú eres el desventurado, y el miserando, y mendigo, y ciego y desnudo; 18aconséjote comprar de mí oro acrisolado en crisol, para que enriquezcas, y vestiduras albas, para que te vistas, y no parezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para ungir tus ojos, para que veas.j 19Yo a cuantos amo, reprendo y castigo: celak, pues, y arrepiéntete.
20He aquí estoy a la puerta y golpeo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. 21El que venciere, le daré sentarse conmigo en mi trono; como también yo he vencido y sentándome con mi Padre en su trono. 22Quien tiene oreja, escuche lo que el Espíritu dice a las iglesias».
- a1Cristo.
- b3La doctrina.
- c4Personas: nombradas, distinguidas.
- d7De la casa de David, la casa de Dios, el cielo.
- e8Para predicar y convertir.
- f8Sin embargo.
- g9Estos de la sinagoga. —Aquí empieza ya la profecía acerca de la conversión final de los judíos y acerca de las postrimerías del mundo.
- h12Triple nombre: el de Dios, haciéndole bienaventurado; el de la Jerusalén, la ciudad divina, más excelente de Dios; y el de Cristo el de los habitantes escogidos de la ciudad santa. Son estos los tres cielos.
- i16El agua tibia es emético.
- j18La tibieza, la indiferencia, es la soberbia raíz de todos los males y de la ceguedad espiritual.
- k19Ten emulación de los buenos; enfervorízate.