Pentateuco
Génesis
Sodoma. Lot.
1Y vinieron los dos ángeles a Sodoma a la tarde; y sentado estaba Lot a las puertas de Sodoma; y Lot vióles, y levantóse y fue a su encuentro, y adoró con el rostro sobre la tierra; 2y dijo: «He aquí, señores, pasad a la casa del siervo vuestro, y hospedaos; y lavad vuestros pies; y, madrugando, proseguid vuestro camino». Y dijeron: «Que no; sino que en la calle nos hospedaremos». 3Y obligóles, y pasaron a él; y entraron en su casa; e hízoles bebida y ázimos amasóles; y comieron. 4Y antes de dormir, los varones de la ciudad cercaron la casa, de mozo a viejo, todo el pueblo a una. 5Y llamaron a Lot y dijéronle: «¿Dónde están los varones que a ti han venido esta noche? Sácales fuera a nosotros, para conocerles». 6Y Lot salió a ellos, y la puerta cerró tras sí. 7Y dijo: «De ninguna manera, hermanos, no obréis mal. 8Tengo dos hijas, que no han conocido varón; sacarélas a vosotros y abusad de ellas según os pluguiere; sólo a estos varones no hagáis nada malo, pues han entrado a la sombra de mi techo». 9Y dijeron: «¡Quita allá! Has entrado advenedizo ¿y también juicio juzgas? Ahora, pues, a ti más mal te trataremos que a aquellos». Y violentaban a Lot sobremanera, y llegáronse a quebrantar la puerta. 10Y he aquí, extendiendo las manos, introdujeron a Lot a sí en la casa, y la puerta de la casa cerraron; 11y a los varones que estaban delante de la puerta de la casa, hirieron con ceguera, de pequeño a grande; y se perdieron buscando la puerta. 12Y dijeron a Lot: «¿Tienes a alguno aquí: yernos o hijos o hijas? y si algún otro tienes, saca fuera de esta ciudad. 13Pues perdemos este lugar; porque acrecentóse el clamor de ellosa delante de Dios; y nos ha enviado para perderlos». 14Y salió Lot y habló a sus yernos los que habían de tomar a sus hijas, y dijo: «Levantaos y salid de este lugar; porque perderá Señor la ciudad». Pero pareció como que se burlaba, en los ojos de sus yernos. 15Y al despuntar la aurora, apremiaban los ángeles a Lot, diciendo: «Levántate, toma tu mujer y las dos hijas que tienes;b no sea que tú también igualmente perezcas en la culpa de la ciudad». 16Y vacilando él, cogieron los ángeles la mano de él y la mano de su mujer y las manos de sus dos hijas, para perdonarle Señor. 17Y le llevaron fuera de la ciudad y dijeron: «Salva tu alma; no mires atrás; no te pares en todo el contorno; en la montaña sálvate, para que no seas a la vez arrebatado». 18Y dijo Lot a ellos: «Suplico, Señor, 19ya que tu siervo ha hallado gracia delante de ti, y has magnificado la misericordia tuya que has hecho conmigo, para salvar mi alma: no puedo salvarme en la montaña, no sea que me coja lo malo y muera. 20He aquí esta ciudad cerca para refugiarme allí; que es pequeña; allá salvaréme: ¿no es pequeña? y vivirá mi alma». 21Y díjole: «He aquí, condesciendo también contigo en esto: de no destruir la ciudad por la que has hablado. 22Apresúrate y sálvate allá; pues nada podré hacer, mientras no entres allá». Por esto ha sido llamado el nombre de aquella ciudad: Segorc. 23El sol subió sobre la tierra, y Lot entró a Segor. 24Y Señor llovió sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, desde Señor, del cielo; 25y destruyó estas ciudades y todo el contorno, todos los habitantes de las ciudades y todo lo verde de la tierra. 26Y, mirando atrás la mujer de él, e hízose estatua de sal.d 27Y, madrugó Abrahán, de alba, al lugar donde había estado ante Señor, 28y miró a faz de Sodoma y Gomorra y toda la tierra del contorno, y vio: y he aquí subía ceniza de la tierra como humo de un horno.
29Y, cuando destruyó Dios las ciudades de aquella región, acordándose de Abrahán, libró a Lot de la destrucción de las ciudades en que habitaba.
30Y salió Lot de Segor, y aposentóse en la montaña; y sus dos hijas con él; pues temió permanecer en Segor. Y habitó en una caverna, él y sus dos hijas con él. 31Y dijo la mayor a la menor: «Nuestro padre anciano es, y ningún varón ha quedado en la tierrae que pueda entrar a nosotras, cual acostumbra toda la tierra. 32Ea, pues, demos a beber a nuestro padre vino, y durmamos con él, y levantaremos de nuestro padre simiente». 33Y dieron a su padre vino aquella noche. Y entró la mayor y durmió con su padre, y no supo al dormir ella ni al levantarse. 34Y al otro día dijo la mayor a la menor: «He aquí, dormí con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y dormirás con él y levantaremos de nuestro padre simiente». 35Y dieron también aquella noche a beber vino a su padre; y no supo al dormir ella ni al levantarse. 36Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre. 37Y parió la mayor un hijo y llamó su nombre: Moab; éste es padre de los moabitas hasta el día de hoy. 38Y parió también la menor un hijo; y llamó su nombre: Amón; esto es: «hijo de mi linaje»; éste es padre de los amonitas hasta el día de hoy.
- a13Contra ellos.
- b15«Y sal». (S).
- c22«Pequeña».
- d26Envolvióla, por desobediente, la oleada salina del nuevo mar.
- e31Criminales válense de la ocasión de no haber varones cerca.