Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Proverbios

3

Continúa la exhortación a la sabiduría

1Hijo, mis leyes no olvides; y mis palabras observe tu corazón; 2que largura de edad, y años de vida, y la paz te conciliarán. 3Limosnas y fe no te falten y lígalas sobre tu cuello, y hallarás gracia; 4y provee lo hermoso a la faz del Señor y de los hombres. 5Está confiado, en todo tu corazón en Dios, y en tu sabiduría no te exaltes; 6para todos tus caminos conócela para que enderece tus caminos. 7No seas prudente ante ti mismo; teme, empero, a Dios, y declina de todo lo malo; 8entonces sanidad tendrá tu cuerpo, y cuidado, tus huesos. 9Honra al Señor con todas tus justas labores, y primíciale de tus frutos de justicia; 10a fin de que se llenen tus graneros de hartura de trigo; y de vino tus lagares rebosen. 11Hijo, no descuides la enseñanza del Señor; ni te abatas, cuando fueres de él castigado. 12pues aquel a quien ama el Señor, increpa y azota a todo hijo a quien acoge. 13Bienaventurado el hombre que ha hallado la sabiduría; y el mortal que ha visto la prudencia. 14Que mejor, comprarla que de oro y plata tesoros; que más preciosa es que piedras valiosísimas; no la afrontará ningún mal. 15Bien conocida es a todos los que se acercan a ella; y todo lo precioso y digno de ella es. 16Que largura de edad y años de vida en su diestra; y en su siniestra, riquezas y gloria; de su boca sale justicia; y ley y misericordia en su lengua lleva. 17Sus caminos, caminos hermosos; y todas sus sendas, en paz; 18leño de vida es para todos los que la abrazan, y estriban en ella, cual en el Señor. 19Dios, con la sabiduría, fundamentó la tierra, y dispuso los cielos con prudencia; 20en discreción los abismos rompieron fuera, y las nubes afluyeron en rocío.

21Hijo no te disipes; y guarda mi consejo y pensar; 22para que viva tu alma; y gracia sea en torno de tu cuello; y tendrán sanidad tus carnes, y cuidado tus huesos; 23para que andes confiado, en paz, todos tus caminos; y tu pie no tropiece, no. 24Pues, si te sentares, intrépido serás; y si te recostares dulcemente dormirás; 25y no temerás terror sobreviniente, ni embestidas de impíos asaltadoras; 26pues Señor será sobre todos tus caminos; y afianzará tu pie para que no vaciles. 27No dejes de hacer bien al indigente; cuando tuviere tu mano cómo ayudar. 28No digas: «Volviendo, retorna: mañana daré», siendo tú poderoso a bien hacer; pues no sabes qué te depara el mañana. 29No armes sobre tu amigo mal, el que habita contigo y confía en ti. 30No alterques con hombre sin causa; no sea que algo te haga malo. 31No adquieras dea malos varones oprobios; ni celes los caminos de ellos; 32Pues es inmundo ante el Señor todo inicuo; pero en los justos no se asienta en juicio. 33Maldición de Dios, en casas de impíos; pero majadas de justos benditas son. 34Señor a soberbios resiste; pero a los humildes da su gracia. 35Gloria sabios heredarán; pero los impíos han exaltado deshonra.

  1. a31Propios de ellos; que ellos sufren.