Libros poéticos y sapienciales
Sabiduría de Salomón
Prosigue el argumento de la clemencia divina
1Pues tu incorruptible espíritu está en todo. 2Por esto a los que se extravían, un poco castigas, y en lo que pecan, rememorándoles, amonestas; a fin de que, apartándose de la maldad, crean en ti, Señor.
3Pues también a los antiguos habitadores de tu santa tierra, odiando; 4porque odiosísimas hacían obras de beneficios, e iniciacionesa insacrasb; 5Y de sus hijos matanzas despiadadas, y de visceradas humanas carnes de festín y de sangre, en medio los iniciados de la bacanal 6y asesinos padres de almas desamparadas, quisiste perder a manos de nuestros padres. 7Para que digna peregrinación recibiese de hijos de Dios la ante ti más que todas preciosa tierra. 8Empero, hasta de éstos, como de hombres, te compadeciste, y enviaste precursoras de tu ejército avispas que poco a poco los exterminasen; 9no impotente para en batalla impíos a justos sujetos dar o a fieras terribles, o con palabra áspera a una exterminar; 10sino que juzgando, poco a poco dabas lugar de arrepentimiento; no ignorando que mala, la generación de ellos, e innata la maldad de ellos; y que no cambiará, no, su pensamiento por el siglo. 11Que su simiente era maldita, desde el principio; ni respetando a alguno, en lo que pecaban licencia dabas. 12Pues ¿quién dirá: «¿Qué has hecho? ¿O quién se opondrá a tu juicio? ¿Y quién te culpará de gentes que han perecido, las que tú hiciste? ¿O quién a oposición a ti vendrá, justificado de injustos hombres?» 13Pues ni Dios hay fuera de ti, que cuidas de todo, para que muestres que no injustamente has juzgado; 14ni rey o soberano mirarte de hito en hito podrá acerca de los que has castigado. 15Y, justo siendo, justamente todo lo dispones, y al mismo que no debe ser castigado condenar, ajeno estimando a tu poder. 16Que tu fuerza, de justicia principio, y el dominar tú a todo de todo compadecerte hace. 17Pues fuerza ostentas, cuando no se cree de tal potencia perfección; y en los conocedores de la audacia escudriñasc. 18Mas tú, dominador de fuerza, en equidad juzgas; y con mucha compasión nos gobiernas; pues contigo está, cuando quisieres el poderd. 19Y has enseñado a tu pueblo, por tales obras, que es necesario que el justo sea filántropo; y bien esperanzados has hecho a tus hijos; porque das en pecados arrepentimiento. 20Pues, si a los enemigos de tus niños y reos de muerte, con semejante has castigado consideración y ruego, dando tiempos y lugar por los cuales se apartasen de la maldad; 21¡con cuánta solicitud has juzgado a tus hijos, a cuyos padres juramentos y pactos diste de buenas promesas! 22A nosotros, pues, educando a nuestros enemigos en infinidad, flagelas, para que, tu bondad ponderemos juzgando, y, juzgados, esperemos misericordia. 23De donde también a los que en insensatez de existencia, han vivido injustos, por medio de las propias has castigado abominaciones. 24Pues aún de las del error vías más lejos erraron; porque dioses juzgaron lo hasta entre animales de los enemigos deshonrosoe, de pequeñuelos a guisa insensatos, engañados. 25Por esto, como a niños irracionales, el juicio en niñada enviaste; 26pero ellos, por niñerías de increpación no amonestados, digna de Dios sentencia han de experimentar. 27Pues en lo que ellos padeciendo se indignaban; en éstos que creían dioses, en ellos castigados, viendo al que en otro tiempo negaban conocer, por Dios reconocieron verdaderof; por lo que también el término de la condenación sobre ellosg vino.
- a4En misterios: hechicerías, cultos demoníacos.
- b4Impuras, nefandas.
- c17Castigas severamente.
- d18Lo.
- e24Por ej. Moscas.
- f27Los egipcios; que en las plagas de los insectos se vieron obligados a reconocer a Dios.
- g27Los cananeos.