Profetas
Isaías
El Mesías. Ruina del reino de Israel.
1Esto primero bebea, rápidamente haz, región de Zabulón, la tierra de Neftalí, y los demás, los de la marina; y allende del Jordán, Galilea de las gentes: 2el pueblo que andaba en tinieblas, ved luz grande; los que habitáis en región, sombra, de muerte, luz resplandecerá sobre vos: 3la mayor parte del pueblo, la que condujiste en tu alegría; y se alegrarán delante de ti, como los que se alegran en siega, y al modo que los que reparte botín; 4por esto: porque ha sido quitado el yugo el que sobre ellos yacía, y la vara, la sobre su cerviz; pues la vara de los que estrechaban, dispersó; como el día, el sobre Madián. 5Porque toda estola reunida con dolo; y vestidura, con permuta, pagarán; y querrán haber sido ellos mismos quemadosb. 6Porque un pequeñuelo nos ha nacido; un hijo nos ha sido dado, cuyo principado ha sido hecho sobre su hombroc; y es llamado su nombre: de gran consejo Angel, Admirable, Consejero, Dios fuerte, Poderoso, Príncipe de paz, Padre del futuro siglo. Pues yo traeré paz sobre los príncipes, y paz y sanidad a él. 7Grande, el principado de él y de su paz no habrá término, sobre el trono de David y su reyecía; para rectificarla y auxiliar en juicio y en justicia, desde ahora y por el siglo; el celo del Señor de los ejércitos hará esto. 8Muerte ha enviado el Señor sobre Jacob, y ha venido sobre Israel. 9Y conocerán todo el pueblo de Efraín y los asentados en Samaria, de altanería y altivo corazón diciendo: 10«Ladrillos han caído; pero venid, piquemos piedras, y cortemos sicomoros y cedros y edifiquémonos torre. 11Y henderá Dios a los alzados contra el monte Sión, contra ellos; y a los enemigos disipará: 12a Siria, desde el sol de oriente, y a los helenos, desde el sol de ocaso, a los que devoran a Israel a toda boca. Con todo esto, no se ha apartado el furor, sino que todavía, la mano excelsa. 13Y el pueblo no se volvió hasta que percutido fue; y al Señor no buscaron.
14Y quitó el Señor de Israel cabeza y cola, grande y pequeño, en un día; 15anciano y los que los rostros admiran: éste, el principadod: y a profeta enseñando lo inicuo; éste la cola. 16Y habrá quienes feliciten a este pueblo, engañando; y engañan para devorarlos. 17Por esto en los jovencillos de ellos no se alegrará el Señor; y de sus huérfanos y viudas no se apiadará; pues todos, inicuos y malos; y toda boca habla lo injusto. Con todo esto no se ha apartado el furor, sino que todavía, la mano excelsa.
18Y quemada será, como fuego, la iniquidad; y como broza seca, devorada será de fuego; y quemada en las espesuras de la sierra; y devorará al par lo en torno de las colinase todo; 19por furor de ira del Señor abrasada está la tierra toda; y será el pueblo como quemado de fuego; el hombre de su hermano no se apiadará, 20sino que declinará a la diestra, porque hambreará, y comerá de la siniestra; y no se hartará hombre, no, comiendo las carnes de su brazo. 21Pues comerá Manasés a Efraín, y Efraín a Manasésf; pues juntos asediarán a Judá. Con todo esto, no se ha apartado el furor sino que todavía, la mano excelsa.
- a1Confórtate.
- b5Junto con los despojos, por el rigor de la vindicta.
- c6Los soberanos orientales llevaban sobre el hombro la insignia de su poder.
- d15Cabeza.
- e18Idolátricas.
- f21Las dos tribus hermanas.