Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Oración y esperanzas de los cautivos en Babilonia.
(Oración para el pobre, cuando se angustiare y delante del Señor derramare su deprecación)
1Escucha, Señor, mi oración; y mi clamor a ti llegue. 2No apartes tu rostro de mí; en el día que fuere atribulado, inclina tu oreja a mí; 3en el día que te invocare, presto escúchame. 4Que han desfallecido, cual humo, mis días, y mis huesos, cual hojarasca, endurecídose. 5Heme agostado, cual heno, y secádose ha mi corazón, que me he olvidado de comer mi pan. 6De voz de mi gemido se ha pegado mi hueso a mi carne. 7Heme asemejado a pelícano yérmico; he sido hecho como un búho ena vivienda; 8he velado y sido hecho como gorrión, solitario sobre la techumbre. 9Todo el día improperábanme mis enemigos; y los que alababan, contra mí jurabanb. 10Que ceniza, cual panc comía yo, y mi be- bida con llanto mezclaba; 11a faz de tu ira y tu furor; pues, alzando, me estrellaste. 12Mis días, cual sombra, se han deslizado, y yo, cual heno, secádome. 13Mas tú, Señor, por el siglo permaneces, y tu memorial, por generación y generación. 14Tú, levantándote, te conmiserarás de Sión, que tiempo de conmiserarse de ella; que ha llegado tiempo. 15Que se han complacido tus siervos en las piedras de ellad y de sus escombros conmiserádose. 16Y temerán las gentes tu nombre, Señor; y todos los reyes de la tierra, tu gloria. 17Que edificará el Señor a Sión, y apareceráse en su gloria. 18Ha mirado la oración de los humildes, y no menospreciado su plegaria. 19Escríbase esto para generación otra, y pueblo que es creado, loará al Señor. 20Que se asomó a su altura santa; el Señor, desde el cielo a la tierra miró, 21para oír los gemidos de los aherrojados; para desatar a los hijos de los matados; 22para que anuncien en Sión el nombre del Señor y su loor en Jerusalén; 23cuando se junten los pueblos en uno, y reyes, para servir al Señor.
24Respondióle en camino de su fuerzae: La poquedad de mis días anúnciame. 25No me llames en mitad de mis díasf: en generación de generaciones, tus años. 26Al principio, la tierra tú, Señor, fundaste, y obras de tus manos, son los cielos; 27ellos perecerán; tú, empero, permanecerás; y todos, cual vestimenta, envejecerán; 28y así como manto, los volverás, y se mudarán; pero tú el mismo eres y tus años no desfallecerán. 29Los hijos de tus siervos se empabellonarán y la simiente de ellos por el siglo será enderezada...
- a7Su vivienda (solitaria).
- b9Se conjuraban.
- c10Tan cubiertos estaban de ceniza que se llenaba de ella mi pan.
- d15Para colocarlas, edificando.
- e24Cuando Israel vio a Dios hacer a su favor muchos poderíos, preguntóle.
- f25Deseo ver la salud de Israel; dime si mis pocos días alcanzarán a verla.