Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Salmos

101

Oración y esperanzas de los cautivos en Babilonia.

(Oración para el pobre, cuando se angustiare y delante del Señor derramare su deprecación)

1Escucha, Señor, mi oración; y mi clamor a ti llegue. 2No apartes tu rostro de mí; en el día que fuere atribulado, inclina tu oreja a mí; 3en el día que te invocare, presto escúchame. 4Que han desfallecido, cual humo, mis días, y mis huesos, cual hojarasca, endurecídose. 5Heme agostado, cual heno, y secádose ha mi corazón, que me he olvidado de comer mi pan. 6De voz de mi gemido se ha pegado mi hueso a mi carne. 7Heme asemejado a pelícano yérmico; he sido hecho como un búho ena vivienda; 8he velado y sido hecho como gorrión, solitario sobre la techumbre. 9Todo el día improperábanme mis enemigos; y los que alababan, contra mí jurabanb. 10Que ceniza, cual panc comía yo, y mi be- bida con llanto mezclaba; 11a faz de tu ira y tu furor; pues, alzando, me estrellaste. 12Mis días, cual sombra, se han deslizado, y yo, cual heno, secádome. 13Mas tú, Señor, por el siglo permaneces, y tu memorial, por generación y generación. 14Tú, levantándote, te conmiserarás de Sión, que tiempo de conmiserarse de ella; que ha llegado tiempo. 15Que se han complacido tus siervos en las piedras de ellad y de sus escombros conmiserádose. 16Y temerán las gentes tu nombre, Señor; y todos los reyes de la tierra, tu gloria. 17Que edificará el Señor a Sión, y apareceráse en su gloria. 18Ha mirado la oración de los humildes, y no menospreciado su plegaria. 19Escríbase esto para generación otra, y pueblo que es creado, loará al Señor. 20Que se asomó a su altura santa; el Señor, desde el cielo a la tierra miró, 21para oír los gemidos de los aherrojados; para desatar a los hijos de los matados; 22para que anuncien en Sión el nombre del Señor y su loor en Jerusalén; 23cuando se junten los pueblos en uno, y reyes, para servir al Señor.

24Respondióle en camino de su fuerzae: La poquedad de mis días anúnciame. 25No me llames en mitad de mis díasf: en generación de generaciones, tus años. 26Al principio, la tierra tú, Señor, fundaste, y obras de tus manos, son los cielos; 27ellos perecerán; tú, empero, permanecerás; y todos, cual vestimenta, envejecerán; 28y así como manto, los volverás, y se mudarán; pero tú el mismo eres y tus años no desfallecerán. 29Los hijos de tus siervos se empabellonarán y la simiente de ellos por el siglo será enderezada...

  1. a7Su vivienda (solitaria).
  2. b9Se conjuraban.
  3. c10Tan cubiertos estaban de ceniza que se llenaba de ella mi pan.
  4. d15Para colocarlas, edificando.
  5. e24Cuando Israel vio a Dios hacer a su favor muchos poderíos, preguntóle.
  6. f25Deseo ver la salud de Israel; dime si mis pocos días alcanzarán a verla.