Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Deseo del santuario y de Dios.
(Salmo para David, cuando estaba en el desierto de Idumea)
1Dios, Dios mío, a ti madrugo: 2sed ha tenido de ti mi alma; ¡cuántas veces de ti mi carne! 3En tierra desierta, e intransitable e inacuosa, asía en el santo, me he aparecido a ti, para ver tu poderío y tu gloria. 4Pues, mejor tu misericordia sobre vidas: mis labios te alabarán. 5Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre elevaré mis manos. 6Como de médula y grosurab llénese mi alma; y labios de alborozo loarán tu nombre. 7Sic de ti me he acordado sobre mi lecho, de mañanad meditaba en ti; pues te hiciste mi ayudador; 8y al amparo de tus alas me alborozaré; adhirió mi alma en pos de ti; acogióme tu diestra. 9Y ellos en vano han buscado mi alma; entrarán en lo más profundo de la tierrae; entregados serán en manos de espada; presas de chacales serán. 10Pero el reyf se alegrará en Dios; será loado todo el que jura en élg; pues obstruida está la boca de los que hablan lo injusto.
- a3Y todo.
- b6Lo mejor y más exquisito.
- c7Cuando.
- d7Aun.
- e9En sepulcro e infierno.
- f10El mismo David.
- g10El rey.