Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Salmos

41

Deseo y esperanza de rever el templo.

(Para el fin; para inteligencia, para los hijos de Coré)

1Del modo que ansía el ciervo por las fuentes de las aguas, tal ansía mi alma por ti, Dios. 2Sed ha tenido mi alma de Dios, el viviente; ¿cuándo llegaré y apareceré ante el rostro de Dios? 3Han sido mis lágrimas pan día y noche, al decírseme cada día: «¿dónde está tu Dios?». 4Esto he recordado y derramado en mí el alma mía; pues pasaré al lugar del tabernáculo maravilloso, hasta la casa de Dios; 5en voz de alborozo y confesión, de resonancia de festeantes. 6¿Por qué triste en torno estás mi alma? y ¿Por qué me conturbas? 7Espera en Dios que le he de confesar; salud de mi rostro mi Dios. 8En mí mismo se ha conturbado mi alma; por esto me acordaré de ti, de —tierra del Jordán y Hermoniim; desde monte pequeñoa. 9Abismob a abismo llama a la voz de tus cataratas; 10todos tus alzamientos y tus olas sobre mí han pasado. 11De díac mandará el Señor su misericordia, y de noche manifestarád: 12ante mí, oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Acogedor mío eres; 13¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué contristado ando al atribularme mi enemigo? 14Al quebrantar mis huesos, oprobiáronme los que me atribulan; 15al decirme cada día: «¿Dónde está tu Dios?», ¿Por qué triste en torno estás, alma, y por qué me conturbas? 16Espera en Dios, porque le confesaré: «Salud de mi rostro, Dios mío».

  1. a8Viendo las cimas de los montes, desde los confines de la patria, se consolará.
  2. b9Profundidad, oleada = gran tribulación.
  3. c11Pero cada día.
  4. d11La.