Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Protege el Señor a los suyos.
(A David, cuando mudó su faz, ante Abimelec; y le despidió y se fue)
1Bendeciré al Señor en todo tiempo; siempre su loor, en mi boca. 2En el Señor, alabadaa será mi alma: oigan los mansos y alégrense. 3Magnificad al Señor conmigo; y exaltemos su nombre a una. 4He buscado al Señor, y me ha escuchado, y de todas mis vecindades me ha librado. 5Acercaos a él y sed iluminados, y vuestros semblantes no serán, no, confundidos. 6Este pobre clamó, y el Señor oyóle, y de todas sus tribulaciones le salvó. 7Acampará un ángel del Señor en contorno de los que le temen y les librará. 8Gustad y ved que bueno, el Señor: bienaventurado el varón que espera en él. 9Temed al Señor, todos sus santos; porque no hay indigencia para los que le temen. 10Ricos han mendigado y hambreado; pero los que buscan al Señor, no serán cercenados de todo bienb.
11Venid, hijos, oídme: temor del Señor os enseñaré. 12¿Quién es hombre que quiere vida, ama ver días buenos? 13Contén tu lengua de lo malo; y tus labios de que no hablen dolo; 14desvíate de lo malo y haz lo bueno; busca paz y ve en pos de ella. 15Porque ojos del Señor sobre justos, y sus orejas al ruego de ellos; 16pero semblante del Señor sobre los que hacen lo malo, para exterminar de la tierra su memoria. 17Han clamado los justos, y el Señor escuchádolos y de todas sus tribulaciones librádolos. 18Cerca, Señor, de los quebrantados de corazón; y a los humildes de espíritu salvará. 19Muchas las tribulaciones de los justos, y de todas ellas los librará. 20Señor guarda todos los huesos de ellos; uno de ellos no será quebrantado. 21Muerte de pecadores, mala; y los que odian al justo, delinquirán. 22Redimirá el Señor almas de sus siervos; y no delinquirán, no, todos los que esperan en él.
- a2Por lo que hizo el Señor a mi alma se la alabará.
- b10«Interludio».