Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Loor a Dios en la naturaleza.
(Para David)
1Bendice, alma mía, al Señor: Señor, Dios mío, ¡cómo te has engrandecido sobremanera! 2De confesión y magnificencia te has vestido, envolviéndote en luz como en vestidura; 3tendiendo el cielo tal cual una piel; el que cubres de aguas sus alturas; 4el que pones nubes por ascenso de él, el que caminas sobre alas de vientos; 5el que hace sus ángeles ráfagas y servidores suyos fuego llameante; 6el que ha fundamentado la tierra sobre la firmeza de ella: no se inclinará por el siglo del siglo. 7Abismoa, cual vestidura el cendal de ella; sobre los montes se detendránb aguas. 8A tu increpación huirán; a la voz de tu trueno, amedrentaránse. 9Ascienden montes, y descienden campiñas al sitio que les has fundado; 10límite pusiste que no se traspasará; ni tornarán a cubrir la tierra. 11El que envías fuentes a las hondonadas; por en medio de los montes pasarán aguas: 12abrevaránse todas las bestias del campo; recibirán los ónagros en su sed. 13Sobre ellas los volátiles del cielo habitarán; de en medio de las peñas darán voz. 14El que abreva montes desde sus alturas; del fruto de tus obras hartaráse la tierra. 15El que brotas grama para las bestias, y hierba para el servicio de los hombres; 16para sacar pan de la tierra: y el vino alegra el corazón del hombre; 17para que alegre su semblante en óleo; y pan el corazón del hombre afianza. 18Saturaránse los leños del campo, y los cedros del Líbano que plantó; allí los gorriones anidarán; 19de la garza la casac los encabezad. Montes, los altos, para los ciervos; peña, refugio para los puercoespines. 20Hizo la luna para los tiempos; el sol conoció su ocaso. 21Pusiste tinieblas, e hízose noche; en ella pasarán todas las fieras de la selva; 22leoncillos rugiendo por apresar, y buscando, de Dios, su comida. 23Nació el sol, y se juntarán, y en sus madrigueras dormirán; 24saldrá el hombre a su labor y a su labranza hasta la tarde—. 25¡Cómo se han engrandecido tus obras!, Señor; todo en sabiduría has hecho: se ha llenado la tierra de tu hechura. 26Esta mar, la grande y espaciosa: allí, reptiles de que no hay número: 27vivientes, pequeños con grandese; este dragónf que plasmaste para jugar con élg. 28Todo de ti espera que les des alimento oportuno: 29dándoles tú, recogerán; y, abriendo tú la mano, el universo entero, se llenará de bondad. 30Apartando, empero, tú el rostro, se turbarán; quitarás su espíritu, y desfallecerán, y a su polvo tornarán. 31Enviarás tu espíritu, y creados serán, y renovarás el semblante de la tierra. 32Sea la gloria del Señor por el siglo; se alegrará el Señor en sus obras; 33el que mira la tierra, y hácela temblar; el que toca los montes, y humean. 34Cantaré al Señor en mi vida; tañeré a mi Dios, mientras soy; 35dulcifíquesele mi habla; y yo me alegraré en el Señor. Desfallezcan pecadores de sobre la tierra e inicuos, de suerte que no sean: bendice alma mía, al Señor.
- a7De aguas.
- b7Detuvieron.
- c19Familia.
- d19En el anidar; pues lo hace primero.
- e27Sigue en algunos códices: allí naves atraviesan.
- f27Monstruo, ballena.
- g27Que es para ti, un juguete.