Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Anhelo del altar de Dios.
(Para el fin; para los lagares; para los hijos de Coré, salmo)
1¡Cuán amados, tus tabernáculos, Señor de los ejércitos! 2Anhela y desfallece mi alma por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne se han alborozado por Dios viviente. 3Pues también el gorrión se ha hallado casa; y la tórtola nido donde pondrá sus polluelos: 4tus altares, Señor de los ejércitos, rey mío y Dios mío. 5Bienaventurados todos los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te loarána.
6Bienaventurado el varón cuyo acogimiento, de él, es de ti, Señor: subidas en su corazón ha dispuesto, en el valle del llanto, al lugar que ha puestob. 7Que bendiciones dará el legislador: irán de fuerza en fuerzac: apareceráse el Dios de los dioses en Sión. 8Señor, Dios de los ejércitos; oye mi oración, escucha, Dios de Jacobd.
9Escudador nuestro, ve, Dios, y mira el rostro de tu ungidoe. 10Porque mejor, día uno en tus atrios sobre millares; 11he elegido ser desechado en la casa de Dios más bien que habitar en pabellones de pecadores. 12Porque misericordia y verdad ama el Señor Dios, gracia y gloria dará. 13Señor no retardará los bienes a los que anduvieren en inocencia. Señor de las virtudes, bienaventurado el hombre que esperare en ti.
- a5(«Interludio»).
- b6Dios.
- c7Subiendo por los ásperos caminos de la vida al monte de Dios, el cielo.
- d8(«Interludio»).
- e9David, imagen de Israel y del Mesías.