Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Pidiendo presto auxilio.
(Para el fin; para David, en memoria de «haberme salvado el Señor»)
1Dios a mi amparo atiende; Señor, a ampararme apresúrate; 2ruborícense y confúndanse, los que buscan mi alma. 3Vuélvanse atrás y confúndanse los que me quieren mal; 4vuélvanse al punto ruborizados, los que me dicen: ¡Bien! ¡Bien! 5Alborócense y alégrense en ti, todos los que te buscan; y digan siempre: «Magnificado sea Dios», los que aman mi salud. 6Yo, empero, mendigo y pobre: Dios, ampárame; amparador mío y libertador mío eres tú; Señor, no tardes.