Libros poéticos y sapienciales
Salmos
David entre infieles, protesta fidelidad a Dios;
y predice la resurrección de Cristo.
(Inscripción, de columna; para David)
1Guárdame, Señor; que en ti he esperado. Dije al Señor: «Señor mío eres tú, porque de mis bienes no necesitas»a. 2A los santos los de la tierra de él ha enmaravillado todas las voluntades de él en ellos. 3Multiplicáronse sus flaquezasb; después de esto apremiaron: 4no me juntaréc, no, a sus juntas a holocaustos; ni me acordaré, no, de los nombres de ellos al través de mis labios. 5Señor, la parte de mi heredad y de mi cáliz; tú eres, el que me restauras mi heredad. 6Lienzasd me cayeron en lo óptimo; puesto que mi heredad, óptima me es. 7Bendeciré al Señor que me intelectualizó; y además también hasta la noche me enseñaron mis riñonese. 8Veía yo al Señor delante de mí siempre; pues a mi derecha está; para que no se me mueva. 9Por esto alegróse mi corazón, y se alborozó mi lengua; y además también mi carne reposará en esperanza. 10Porque no abandonarás a mi alma al infierno, ni darás a tu santo a ver corrupción. 11Me has manifestado caminos de vida; me llenarás de alegría con tu rostro; deleites en tu diestra hasta el fin.
- a1Los bienes que me diste, no te hacen falta.
- b3Idólatras, impíos se precipitan de mal en mal.
- c4No me juntaré a las juntas.
- d6Mensuras, heredad, medida.
- e7Mi interior, lo más íntimo y sentido.