Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Plegaria, después de devastado el santuario.
(De entendimiento para Asaf)
1¿Por qué nos has desechado, Dios, hasta el fin? ¿se ha airado tu furor sobre las ovejas de tu dehesa? 2Acuérdate de tu congregación que has poseído desde el principio; 3redimido el cetro de tu heredad: el monte de Sión éste en que te has empabellonado —en él—. 4Alza tus manos sobre las soberbias de ellos hasta el fina; cuantob ha prevaricado el enemigo en tu santo. 5Y jactáronse, los que te odian, en medio de tu fiesta. 6Han puesto sus enseñas por enseñas; (y no han sabido)c así como en la entradad, en la sumidad). 7Como en selva de leños, con segures han cortado las puertas de ellae; en uno en hacha y martillo la han destrozado. 8Han encendido en fuego tu santuario, en la tierra profanado el tabernáculo de tu nombre. 9Dijeron en su corazón el linaje de ellos en uno: «Venid, acallemos todas las fiestas del Señor, de la tierra»— 10«Nuestras enseñas no hemos visto; no hay ya profeta, y no nos conocerá ya»f—. 11¿Hasta cuándo, Dios, improperará el enemigo? ¿irritará el contrario tu nombre hasta el fin? 12¿Por qué apartas tu mano, y tu diestra? ¿de en medio de tu senog» hasta el fin? 13Mas Dios nuestro rey antes del siglo, ha obrado salud en medio de la tierra. 14Tú fortaleciste, en tu poder, la mar; tú quebrantaste las cabezas de los dragonesh en el agua; 15Tú desbarataste las cabezas del dragón; dístele por presa a los pueblos de Etiopía. 16Tú rompiste manantiales y torrentes; tú secaste los ríos de Etán. 17Tuyo es el día, y tuya es la noche; tú has fabricado el sol y la luna. 18Tú has hecho todas las lindes de la tierra; estío y primavera tú los has hecho. 19Acuérdate de esta tu criatura. El enemigo ha improperado al Señor; y un pueblo necio irritado tu nombre. 20No entregues a fieras alma que te confiesa; las almas de los menesterosos no olvides hasta el fin. 21Mira a tu testamento, porque se han llenado los entenebrecidosi de la tierra, de casas de iniquidades. 22No sea rechazado el humillado y confundido; el pobre y menesteroso loarán tu nombre. 23Levántate Dios, juzga tu juicio; acuérdate de los improperios tuyos, los del necio, todo el día. 24No te olvides de la voz de tus suplicantes: la soberbia de los que te odian, ascienda siempre a ti.
- a4Para siempre.
- b4Sobre cuanto.
- c6Lo que han hecho.
- d6Del templo.
- e7La entrada.
- f10El Señor.
- g12No la sacas.
- h14Los egipcios.
- i21Los más obscuros, viles.