Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Cántico de los redimidos.
(Aleluya)
1«Confesad al Señor; porque bueno; porque por el siglo, su misericordia»; 2digan los redimidos por el Señor, los que redimió su mano de enemigo; y de las regiones congrególos; 3de oriente a occidente y septentrión y mar. 4Erraron en el desierto, en yermo; camino de ciudad, de vivienda, no hallaron. 5Hambrientos y sedientos —su alma en ellos desfalleció. 6Y clamaron al Señor, cuando eran atribulados, y de sus necesidades los libró; 7y encaminólos a camino recto, para que fuesen a ciudad de habitación. 8Confiesen al Señor sus misericordias y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 9Que sació alma vacía, y alma hambrienta repletó de bienes; 10a los sentados en tinieblas y sombra de muerte, aherrojados en mendiguez y en hierro; 11porque exacerbaron los dichos de Dios, y el consejo del Altísimo irritaron. 12y humillado fue en trabajos su corazón; desmayaron y no había ayudador. 13Y clamaron al Señor cuando eran atribulados, y de sus necesidades salvólos; 14y les sacó de tinieblas y sombra de muerte, y sus ataduras destrozó. 15Confiesen al Señor sus misericordias y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 16Pues quebrantó puertas broncíneas; y cerrojos férreos destrozó. 17Acogióles de vía de su iniquidad, que por sus iniquidades fueron humillados. 18Todo alimento abominó su alma; y acercáronse hasta las puertas de la muerte. 19Y clamaron al Señor, cuando eran atribulados; y de sus necesidades salvólos; 20envió su palabra, y sanólos; y librólos de sus perdiciones. 21Confiesen al Señor sus misericordias y sus maravillas para con los hijos de los hombres; 22Y sacrifiquen sacrificio de loor; y anuncien sus obras en alborozo. 23Los que descienden a la mar en bajeles, que hacen trabajo en aguas muchas; 24ellos han visto las obras del Señor, y sus maravillas en el profundo: 25Dijo, y alzóse viento de tormenta; y exaltáronse sus olasa, 26ascienden hasta los cielos y descienden hasta los abismos: el alma de ellos en males deshacíase; 27se turbaron, movieron, cual el ebrio, y toda su sabiduría se hundió. 28Y clamaron al Señor, cuando eran atribulados, y de sus necesidades sacólos. 29Y puso su tormenta en aura, y callaron sus olas; 30y alegráronse porque sosegaron; y guiólos al puerto de su voluntadb.
31Confiesen al Señor sus misericordias y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 32Exáltenle en congregaciones de pueblo; y en cátedras de ancianos alábenle. 33Volvió ríos en desierto, y manaderos de aguas en sed; 34tierra fructífera, en salados, por maldad de los que habitan en ella. 35Volvió desierto en puertos de aguas; y tierra yerma en manaderos de aguas. 36Y estableció allí a sedientos; y constituyeron ciudad de habitación. 37Y sembraron campos, y plantaron viñas, e hicieron fruto de germinación. 38Y bendíjolos y multiplicáronse sobremanera, y sus ganados no mermó: 39Y apocados fueron y maltratados por tribulación de malos y dolor. 40Vertióse desprecio sobre príncipes; y descaminólos por lo intransitable; y no por senda—. 41Y ayudó al pobre de la mendiguez, y puso, cual ovejas, las familias. 42Verán los rectos y se alegrarán; y toda iniquidad obturará su boca. 43¿Quién sabio, y guardará esto; y entenderán las misericordias del Señor?
- a25Del mar.
- b30Así también hizo Dios con Israel cautivo.