Libros poéticos y sapienciales
Salmos
(Mesiánico)
Plegaria del justo atribulado.
(Para el fin; para los que se mudan; para David)
1Sálvame Dios, porque han entrado aguas hasta mi alma. 2Pegado estoy en cieno de hondura; y no hay fondo; 3he venido a las profundidades del mar; y tormenta me ha hundido. 4Me he fatigado clamando; se ha enronquecido mi garganta; han desfallecido mis ojos de aguardar a mi Dios. 5Multiplicáronse sobre los cabellos de mi cabeza los que me odian sin causa; 6fortaleciéronse mis enemigos, los que me persiguen injustamente; lo que no me llevé, entonces pagaba. 7Dios, tú conoces mi inconsideración; y mis delitos no se te ocultan. 8No se avergüencen por mí, los que te aguardan, Dios de los ejércitos; 9no se confundan por mí, los que te buscan, Dios de Israel. 10Pues por ti he soportado oprobio; ha cubierto confusión mi semblante. 11Extraño he sido hecho para mis hermanos, y peregrino para los hijos de mi madre. 12Porque el celo de tu casa me ha consumido; y los oprobios de los que te oprobiaban, caído sobre mí. 13Y he encorvado, en ayuno, mi alma; y ha sido hechoa en oprobio para mí. 14Y púseme mi vestidura: un saco, y convertíme para ellos en parábola. 15Contra mí neceaban los sentados en la puerta, y en mi contra tañían, los que bebían vino. 16Yo, empero, con mi oración hacia ti, Señor; tiempo de beneplácitob Dios; 17en la muchedumbre de tu misericordia, escucha; en la verdad de tu salud. 18Sálvame del cieno; para que en él no me pegue; librado sea de los que me odian, y de la profundidad de las aguas. 19No me hunda tormenta de agua; ni me devore la hondura; ni cierre sobre mí el pozoc su boca. 20Escúchame, Señor, porque buena tu misericordia; según la muchedumbre de tus conmiseraciones, mírame; 21y no apartes tu rostro de tu niño; pues soy atribulado, presto escúchame. 22Atiende a mi alma y redímela; por mis enemigos líbrame. 23Que tú conoces mi oprobio, y mi vergüenza y mi confusión: 24delante de ti, todos los que atribulan; oprobio ha aguardado mi alma y miseria. 25Y aguardé a quien se entristeciera conmigo, y no hubo; y a quien consolara, y no hallé. 26Y dieron en comida mía, hiel; y en mi sed, abreváronme con vinagre.
27Conviértase la mesa de ellos, delante de ellos, en lazo, y en retribución y en escándalo. 28Obscurézcanse sus ojos para que no vean; y la espalda de ellos siempre encorva; 29derrama sobre ellos tu ira; y el furor de tu ira cójalos. 30Hágase su morada desierta; y en sus tiendas no haya quien habite; 31porque al que tú heriste, persiguieron; y al dolor de mis heridas añadieron. 32Agregad iniquidad a la iniquidad de ellos, y no entren en tu justicia; 33borrados sean del libro de los vivientes; y, con los justos, no sean escritos.
34Pobre y doliente soy yo; y la salud de tu rostro me ha acogido. 35Loaré el nombre de Dios, con cantar; engrandeceréle en loor; 36y placerá a Dios sobre becerro nuevo, cuernos echando y uñas. 37Vean los pobres, y alégrense. Buscad a Dios; y vivirá vuestra alma. 38Pues ha oído a los menesterosos el Señor; y a los aherrojados suyos no ha despreciado. 39Alábenle los cielos y la tierra, piélago y todo lo reptante en ellos. 40Porque Dios salvará a Sión, y edificadas serán las ciudades de la Judea. 41Y habitarán allí y la heredarán; 42y la simiente de los siervos de él la poseerán; y los que aman el nombre de él, se empabellonarán en ella.
- a13Ello.
- b16Es.
- c19Hondura de donde no hay salvación.
- d32Déjalos caer de iniquidad en iniquidad.